
Recurrir a la tarjeta de crédito para cubrir la compra del supermercado o los servicios básicos va más allá de una falta de liquidez puntual; puede ser el primer indicador de una falla estructural en la administración del dinero. Aunque este mecanismo ofrece un respiro inmediato al diferir el desembolso, expertos señalan que su uso recurrente para gastos corrientes pone en riesgo la salud financiera a largo plazo.
El fenómeno de vivir «un mes por detrás»
El coach de finanzas personales, Joan Lanzagorta, explica que el principal riesgo de esta práctica es caer en un estado de endeudamiento permanente. Muchos tarjetahabientes utilizan el dinero que ganan en el mes presente para pagar las compras realizadas el mes anterior, lo que evidencia un problema en la programación del presupuesto.
Al tener el salario previamente comprometido, el usuario se ve obligado a financiar nuevamente los gastos de subsistencia con la tarjeta, repitiendo el ciclo de manera continua. De acuerdo con el especialista, este hábito afecta incluso a los usuarios «totaleros» —aquellos que pagan el 100% de su saldo a tiempo sin generar intereses—, pues ante cualquier imprevisto o emergencia, la capacidad para afrontar las deudas acumuladas y los gastos corrientes del momento queda severamente comprometida.
El espejismo de las recompensas
Por su parte, Paulina Quiroz Rojas, licenciada en Finanzas y Banca, advierte sobre la trampa de utilizar la tarjeta únicamente para obtener beneficios como programas de puntos, cashback o la exención de la anualidad. Cuando los incentivos impulsan un consumo por encima de la capacidad real de pago, la supuesta bonificación se anula y el usuario termina en números rojos.
La especialista plantea una interrogante clave para la autoevaluación: si se cuenta con los fondos en la cuenta de débito para pagar un consumo básico, ¿cuál es la necesidad real de recurrir al crédito?
El uso del crédito como estrategia de rendimiento
Pagar las compras diarias con tarjeta de crédito no es perjudicial por definición, siempre que forme parte de una estrategia deliberada. Quiroz destaca que la forma adecuada de aprovechar este instrumento es mantener el dinero destinado a esos pagos guardado en opciones que generen rendimientos durante el periodo que transcurre hasta la fecha de corte.
Bajo este esquema, el tarjetahabiente gana intereses sobre su capital mientras utiliza el dinero del banco, cancelando la totalidad del adeudo antes de la fecha límite sin asumir costos adicionales.