
El panorama económico de México para 2026 ha iniciado con señales de alerta. El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advirtió que los pilares que sostienen el crecimiento del país —consumo, empleo e inversión— se encuentran «débiles y apagados», desafiando las proyecciones optimistas presentadas por el Gobierno Federal en los Precriterios 2027.
A pesar de que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) prevé un mayor dinamismo para este y el próximo año, el órgano asesor del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) sostiene que no existen condiciones para una mejora en el corto plazo mientras persista la inseguridad, la falta de estado de derecho y la incertidumbre en política exterior.
Inversión en picada
Las cifras oficiales respaldan la preocupación del sector privado. Según datos del Inegi, la inversión fija bruta inició el año con una contracción mensual del 1.1% en enero, acumulando ya 17 meses de caídas consecutivas en su comparación anual.
- Maquinaria y equipo: Cayó 1.1% mensual (una baja anual del 8%).
- Inversión privada: Registró un descenso del 1.8%, siendo el principal lastre del indicador total.
- Inversión pública: Aunque mostró un ligero repunte mensual del 2.8%, el gasto acumulado en infraestructura física se desplomó un 44.9% durante el primer bimestre del año.
Consumo y mercado laboral bajo presión
El consumo privado, otro motor vital, tampoco logra despegar. En enero registró una disminución del 1.6%, cifra que superó por mucho el 0.6% estimado inicialmente. Este comportamiento se debe, en gran medida, a la debilidad en la compra de bienes y servicios nacionales.
Por otro lado, el CEESP destacó un deterioro estructural en el empleo:
- Informalidad al alza: El crecimiento laboral se está concentrando en el sector informal.
- Precarización salarial: La población que percibe apenas un salario mínimo pasó del 20% en 2018 a más del 50% en febrero de 2026.
«Las expectativas siguen siendo de debilitamiento en tanto no se consolide un entorno de negocios que facilite la inversión», sentenció el organismo, subrayando la brecha entre el discurso oficial y la realidad de los indicadores macroeconómicos.