
Las vacaciones de Semana Santa están a la vuelta de la esquina. Para un importante grupo de familias, ha llegado el momento de cerrar los libros, apagar la computadora y dejar atrás la oficina. Sin embargo, disfrutar de este descanso será significativamente más costoso este año.
De acuerdo con un reciente estudio de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), las actividades vacacionales se encarecerán en promedio un 16.5% debido al actual entorno de inflación creciente.
Tras realizar un sondeo de mercado para proyectar el gasto familiar durante el periodo de descanso (que comprenderá del 27 de marzo al 13 de abril), la Anpec detalló el reto económico que representa el esparcimiento de los menores para las familias.
¿Qué impacta más en el bolsillo?
Los resultados del sondeo muestran los costos estimados para diversas actividades recreativas, tomando como base a una familia promedio de cinco integrantes:
- Viajes cortos: Una escapada de cuatro días y tres noches a la playa o a Pueblos Mágicos cercanos a la capital (como Acapulco, Veracruz, Ixtapan, San Miguel de Allende o Puebla) representa un gasto de entre $21,000 y $25,000 pesos, incluyendo transporte terrestre, hospedaje y alimentos.
- Campamentos infantiles: Las opciones deportivas, culturales o académicas cuestan entre $1,800 y $3,500 pesos semanales por menor. Si se cubren las semanas Santa y de Pascua, el costo puede llegar a los $7,000 pesos por persona.
- Día de balneario: Visitar un parque acuático puede alcanzar los $4,250 pesos, contemplando entradas, comida y transporte.
- Tarde de cine: Representa un gasto cercano a los $1,600 pesos, sumando boletos, combos de dulcería y pasajes.
- Salida a plaza comercial: Disfrutar de comida rápida (hamburguesas, papas, refrescos) y un helado, más los traslados, rondará los $1,200 pesos.
- Picnic al aire libre: Incluso llevando comida preparada de casa a un bosque o parque público, el traslado y los pequeños antojitos (como un elote) pueden sumar al menos $1,000 pesos.
Presión económica también dentro de casa
Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Anpec, explicó que las cifras reflejan la presión inflacionaria sobre el precio de los servicios turísticos y recreativos frente al año pasado.
“Las vacaciones de Semana Santa no solo representan un periodo de descanso, sino también un momento de presión económica para los hogares”, afirmó el líder del pequeño comercio.
Finalmente, la Anpec recordó que quedarse en casa tampoco exime a las familias del impacto económico. Tener a los jóvenes de tiempo completo en el hogar implica un aumento natural en el consumo de alimentos y eleva los recibos de servicios básicos como agua, luz y gas. A esto se suman los gastos de entretenimiento casero y los pagos adicionales por el cuidado de los menores cuando los padres deben continuar con sus jornadas laborales.