“Lo barato sale caro”: Alertan sobre los ‘falsos ahorros’ que erosionan la economía familiar.

En el complejo mundo de las finanzas personales, la vieja premisa de “lo barato sale caro” cobra más vigencia que nunca. Ante un escenario marcado por la inflación y los gastos anuales, identificar los llamados falsos ahorros y los gastos invisibles se ha vuelto crucial para no terminar gastando más de lo planeado.

José Manuel Corrales, profesor de Economía en la Universidad Europea (UE), advierte que estos falsos ahorros suelen esconderse detrás de compras compulsivas detonadas por descuentos y estrategias de marketing que generan una falsa sensación de urgencia o necesidad.

“El consumidor tiende a subestimar el impacto futuro de decisiones inmediatas, lo que a veces erosiona significativamente su liquidez disponible”, señala el académico.

Corrales enfatiza que “el verdadero ahorro aplica cuando la compra es necesaria”. Esta distinción es vital durante la cuesta de enero, un periodo donde se combinan el pago de regalos pasados, recibos anuales (como agua y predial) y el alza generalizada de precios en alimentos y servicios.

Los 7 enemigos del bolsillo

El experto clasifica los errores más comunes que cometemos al intentar economizar erróneamente. A continuación, las claves para identificarlos y evitarlos:

  1. Compras por impulso en rebajas: Adquirir algo solo por su etiqueta de descuento —como ropa que nunca se usa— reduce la capacidad de ahorro real. La recomendación es cuestionar siempre la utilidad inmediata del artículo.
  2. Lo barato con altos costos de mantenimiento: Comprar bienes complejos (como un automóvil) basándose solo en el precio inicial puede derivar en gastos excesivos de reparaciones o consumo. Se debe calcular el costo total de propiedad.
  3. Baja calidad y durabilidad: Optar por tecnología o productos de marcas desconocidas por su bajo precio suele resultar en una doble inversión al descomponerse rápidamente. Corrales sugiere analizar la relación calidad-precio y consultar referencias como las listas de la Profeco.
  4. Sacrificar el bienestar (Ahorro negativo): No gastar en salud (lentes adecuados, dentista, un buen colchón) no es ahorro, es negligencia. El «costo de oportunidad» a largo plazo en salud es mucho mayor que el gasto inmediato.
  5. Compras por volumen de perecederos: Aprovechar ofertas en alimentos a granel (como el jitomate) termina siendo un despilfarro si el producto se descompone antes de ser consumido.
  6. Falsas ofertas: Cuidado con los precios inflados artificialmente para luego simular una rebaja.
  7. Dinero bajo el colchón: Mantener el efectivo estático es un error. “La inflación erosiona el poder adquisitivo del dinero”, explica Corrales, quien sugiere diversificar inversiones en lugar de simplemente guardar el efectivo.

La planificación como escudo

Para mantener unas finanzas sanas, el especialista concluye que la solución no es la privación, sino la estrategia. Recomienda implementar una planificación financiera mensual que permita distribuir gastos y anticipar emergencias.

“La planificación financiera permite reducir la volatilidad del consumo y mejora significativamente el bienestar económico percibido”, finaliza Corrales.