Nu ya es banco: Clientes perderán exención de ISR pero analistas prevén compensación por nuevos productos.

La reciente autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) para que Nu se transforme oficialmente en una institución bancaria traerá consigo un cambio estructural directo en las finanzas de sus usuarios. Al abandonar la figura jurídica de Sociedad Financiera Popular (Sofipo), los clientes de la firma perderán la histórica exención del Impuesto sobre la Renta (ISR) que protegía sus ahorros invertidos, abriendo un nuevo escenario tanto para la captación digital como para las obligaciones tributarias.

Bajo el esquema de Sofipo, la legislación mexicana otorga el beneficio de no retener el ISR sobre el saldo promedio diario que mantengan los usuarios, siempre y cuando este no supere las 5 Unidades de Medida y Actualización (UMAS) anuales, cifra que equivale aproximadamente a 213,973 pesos. Este límite libre de impuestos opera de manera general en el sector; no obstante, cualquier excedente invertido queda sujeto a la retención fiscal correspondiente, que para el presente ejercicio está fijada por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) en un 0.9% anual sobre el capital.

La incertidumbre operativa del impacto fiscal

Al convertirse formalmente en banco, Nu pierde esta ventaja fiscal de forma inmediata, lo que ha despertado dudas entre los usuarios sobre los métodos en que se aplicará el gravamen a partir de este año. Guillermo Mendieta González, integrante de la comisión técnica de auditoría fiscal del Colegio de Contadores, planteó dos alternativas operativas que la firma podría ejecutar.

El primer escenario contempla que Nu realice el corte exacto en la fecha en que se publique la autorización de la licencia bancaria. De este modo, no se cobraría la retención sobre los intereses que se hayan generado con anterioridad a la fecha legal de conversión, comenzando a aplicar el impuesto a partir del día posterior. La segunda alternativa, de carácter más estricto, implicaría que la retención del ISR se efectúe de manera retroactiva, abarcando desde el mes de enero del año en curso.

Mendieta González explicó que la pérdida del beneficio fiscal no se traducirá necesariamente en una fuga masiva de clientes. Detalló que el propósito original de las Sofipos ha sido históricamente atender a sectores de la población de niveles populares o con ingresos de salario mínimo, buscando no castigarlos con impuestos para incentivar la inclusión financiera formal. «La gran mayoría de las personas que invierten en esta Sofipo lo hacen por la tasa de rendimiento, que es mayor a la de los bancos», afirmó, añadiendo que al no contar con la carga administrativa de retención que tiene la banca, estas instituciones suelen aprovechar ese margen en beneficio de sus tasas.

Nuevos productos: la apuesta a largo plazo

Por otro lado, analistas de la industria consideran que el impacto a la baja en los rendimientos netos será absorbido positivamente por la llegada de nuevas herramientas financieras. Álvaro Vértiz, analista independiente del sector financiero, destacó que la transformación corporativa facultará a la empresa para consolidarse en el mediano plazo como un Grupo Financiero integral.

Esta evolución institucional le permitirá robustecer su oferta e integrar portafolios de inversión mucho más sofisticados y variados que los disponibles actualmente. Para Vértiz, la mayor ventaja competitiva radicará en la posibilidad jurídica de ofrecer el servicio de traspaso y recepción de nóminas bancarias directamente en su plataforma tecnológica.

«Creo que será un game changer (cambiador de reglas) y una competencia muy fuerte para instituciones como Banamex o BBVA, que han sido los jugadores dominantes del mercado durante décadas», concluyó el especialista, apuntando a que los beneficios de la diversificación y la agilidad de los nuevos productos financieros terminarán por compensar con creces la pérdida de la exención fiscal.