
El mercado inmobiliario mexicano comenzó a mostrar signos de estabilización al cierre de 2025. El precio de la vivienda moderó su ritmo de crecimiento, registrando un aumento anual del 8.7%, su menor incremento desde 2021, según reveló el más reciente reporte de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF).
Con este ajuste, el precio promedio nacional de una vivienda se ubicó en 1 millón 863,965 pesos.
Este desempeño marca un punto de inflexión tras el «pico» observado en 2023, cuando el sector experimentó un alza de doble dígito (10.9%). Desde entonces, el mercado ha consolidado una tendencia de desaceleración gradual.
Plusvalía vs. Inflación
A pesar de la moderación, el «ladrillo» se mantiene como un activo de refugio. El incremento del 8.7% en el valor de la vivienda fue muy superior a la inflación general, que cerró el año en 3.7% según el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).
Sin embargo, el entorno financiero sigue siendo un factor clave. La tasa hipotecaria promedio finalizó el cuarto trimestre en 11.55%, aunque las expectativas de mercado apuntan a una baja en los próximos meses, alineada con los recortes en la tasa de referencia de Banxico.
¿Por qué se frenaron los precios?
Expertos atribuyen este freno a una combinación de factores: la estabilización en los costos de construcción y un repunte en la oferta de casas nuevas.
Marisol Becerra, directora de Estrategia de Datos y Consultoría en Monopolio/DD3, explicó que la inflación en el sector de la construcción se alineó con la general (3.93%), quitando presión a los desarrolladores.
«En función de que podamos tener una mayor oferta por la mayor producción, los precios se van equilibrando. Esperamos que el 2026 se mantenga así, no solo con el programa de Vivienda para el Bienestar, sino también con más producción de la iniciativa privada», señaló Becerra.
Datos del Registro Único de Vivienda (RUV) respaldan esta visión: la producción habitacional creció un 8.2% anual, inyectando al mercado 138,645 nuevas unidades y ayudando a equilibrar la oferta y la demanda, especialmente en estados del norte como Nuevo León, Chihuahua y Sonora.
El reto: La asequibilidad
Pese a las cifras macroeconómicas positivas, el desafío estructural persiste en los bolsillos de los mexicanos.
«Como principal reto está el ingreso y la capacidad de compra de la mayor parte de la población, especialmente en zonas urbanas como la Ciudad de México, donde la vivienda es más costosa», advirtió la especialista.
Semáforo Inmobiliario: ¿Dónde subió más?
El comportamiento de los precios fue heterogéneo en el país. Las zonas turísticas continuaron mostrando un «calentamiento» en sus precios, mientras que el centro del país registró las variaciones más bajas.
Los estados con mayor aumento (Top 5):
- Quintana Roo: 14.3%
- Baja California Sur: 12.9%
- Nayarit: 12.2%
- Tlaxcala: 12.0%
- Jalisco: 11.3%
Los estados con menor crecimiento:
- Ciudad de México: 4.7%
- Durango: 4.7%
- Estado de México: 5.5%